Homenaje a la belleza y a sus maestr@s

Hoy, sin que sirva de precedente, no voy a hablar de ninguna artista olvidada de la Historia del Arte.

Hoy me he enterado de la muerte de dos grandes maestros que tuve el privelegio de conocer y de escuchar durante mis años de carrera universitaria: Francisco Calvo Serraller y Carmen Bernardez Sanchis.

Recordar sus voces, sus ideas, sus entradas en el aula, lo que aprendí y lo que olvidé con ellos me ha hecho pensar en esa extraña carrera que es la Historia del Arte. Porque en realidad no soy artista, no se nada de restauranción, no me atrevería jamas a ejercer como crítica de arte y lo de las fechas y nombres pues a veces se me olvida. Las carreras de humanidades tienen eso, que no sirven para nada, que no son prácticas, que solo te enseñan a Pensar.

Y es que hoy en día, bueno en relaidad siempre, pensar no es fácil. Hay que echarle horas, leer mucho, informarte, esuchar y después tener tiempo para recapacitar y entonces, solo entonces, aparece eso que se llama pensamiento crítico.

Una carrera como Historia del arte además de enseñarte a pensar te educa la sensibilidad. Muchos pensamos que el sensible nace, pero no, el ser sensible se hace. Ser sensible no es llorar ni sentir pena, ser sensible en comprehender, es ver, entender, asimilar y disfrutar.

270px-Santa_Maria_NovellaYo estudié Historia del Arte, y no Historia, porque no queria oir habalr de mierdas de los seres humanos. Aunque en la licencia también había clases de historia, yo pasaba de las guerras, los reyes, los tiranos, la peste y esas cosas feas (normalmente durmiendomelas) para centrarme en un tipo sentado en un banco en una plaza de Florencia bebiendo un vaso de leche y contemplando, casi sin respiarar, la portada de santa Maria Novella. Yo prefería esas clases en la que un hombre taciturno se encendía hablando del Romanticismo y te contaba cada línea del dibujo y cada trazo de color como si estuviese describiendo la más ardua de las batallas navales. Yo prefería la literatua contemporánea y descubrir con 20 años los poetas españoles de la generacion del 27 y comprarme toda la obra de Cernuda sin mirar atrás. Yo prefería sentarme a ver diapositivas viejas de obras de arte lejanas en el tiempo y en el espacio y soñar algún día con viajar hasta esos mundos donde la belleza lo envolvía todo.

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En el fondo, supongo, soy una sentimental. Por eso hoy me he acordado de aquella anécdota del mestro Jose Manuel Cruz Valdovinos bebiendo leche emocionado delante de la iglesia de Santa Maria Novella,  y me he acordado del maestro Calvo Serraller contando una historia interminable acerca del cuello de una mujer pintada por un tal Ingres en el siglo XIX. Me he acordado de Angel Gonzalez y sus teorías de porqué en Paris llueve más que en Londres, pero los franceses te venden que no.

Aprender a ver la belleza, a sentirte concernida por ella, a disfrutar viendo una Opera en Paris, o una iglesia en Roma, o una película en un cine pequeño de Madrid. Eso me enseñaron algunos y algunas grandes maestr@s a los que a pesar de todo la universidad pública española no les había amargado el caracter.

A tod@s esos maest@s Gracias