Dora Maar (1907-1997)

Theodora Henriette Markovitch nació en Tours en 1907 en una familia cosmopolita y creativa. Su padre era un arquitecto croata y su madre una violinista francesa. Por el trabajo de él Dora pasó gran parte de su infancia viajando y viviendo en Argentina.

En 1926 empieza a estudiar en la escuela de fotografía de Paris, una de las mas modernas de la época, donde las mujeres tenían la oportunidad de estudiar el desnudo. Empieza a contactar con los modernos de la época y en 1931 conoce a Henri Cartier-Bresson, que por aquél entonces aún no era una superstar, y que le anima a cambiar su nombre por algo menos largo y mas comercial. De esa manera Theodora pasa a ser Dora Maar.

Dora Maar

Dora Maar

Llegamos a 1936, momento en el que Dora conoce a Pablo Picasso. Como esta es la parte de la historia que todo el mundo conoce me la voy a saltar, porque no merece la pena repetir la misma retahíla de ellas musas y ellos genios, que tantans veces se ha escuchado. Dora sin duda se vio influida por su pintura, por su fuerza creativa y por su círculo de amigos artistas, que también era el de ella, donde no era considerada la amante de Picasso- que estaba casado con otra- sino una gran fotógrafa. Gracias a su paciencia y amor por Picasso tenemos documentado fotográficamente paso a paso la creación del Guernica.

Al mismo tiempo que conoce a Picasso, Dora comienza su evolución artística hacia el surrealismo. Una evolución natural ya que con ellos compartía el compromiso social, artístico y revolucionario que promulgaba una ruptura total con los prejuicios morales y el buen gusto burgés.

Dora empieza entonces a dar un significado “vanguardista” a lo que hasta entonces había sido la representación de una sociedad injusta y dividida. Con esto quiero decir que en sus primeras fotografías, antes de llegar a los fotomontajes, Dora ya era surrealista. Retratando una mitología urbana de personajes que parecen fuera de lugar, crea imagenes que nos resultan irreales, aunque muestre justo un momento, un trocito de realidad. Son fotografías sin manipular, como la famosoa Ubu, que se convierte en un icono del surrealismo. En esta foto Dora muestra un feto de armadillo, una especie de monstruito que forma parte de la naturaleza, una naturaleza que no vemos o que no conocemos pero que esta ahí. Un mostruo real y surreal al mismo tiempo. Símbolo del terror y los miedos ancestrales.

Después de estas primeras obras Dora sigue adelante con fotomontajes y fotocollages en los cuales lleva a cabo la libre asociación de ideas. Esta fue una técnica inventada por los surrealistas para dar rienda libre al pensamiento del artista y explorar al máximo una creatividad sin límites, que fuese capaz de crear una realidad distinta. Para el surrealismo, y para Dora, la fotografía era la técnica ideal para manipular la realidad creando imágenes originales, trasngresoras y libres.

Dora expone habitualmente con el grupo de los surrealistas franceses siendo una más entre ellos. Incluso está en la exposición que el MOMA dedica a los surrealistas y a los dadaistas en 1936.

En 1945 se rompe la tormentosa relación que había mantenido con Picasso. Durante todos estos años Dora había sido maltratada psicológicamente, y quizás físicamente por el pintor. Así que cuando la pareja se descompuso ella lo hizo también. Fue internada en hospitales psiquiátricos durante algún tiempo, fue psicoanalizada y tratada con electroshocks. Al final se recluyó en su apartamento de París para intentar salvarse del mundo exterior y encontrarse a si misma, aunque lo que encontró fue a Dios conviertiéndose en una ferviente católica.

Ya lo decía ella “Después de Picasso solo Dios”